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Jardín Inverosimil

Latomías; jardín cerrado; cavernas; vergeles de calabozos; delicado murmullo de la fuente de Venus; lianas. Era aquí, en estas canteras abandonadas, donde se encerraba a los prisioneros. El aire denso, pesado y húmedo, estaba espantosamente saturado del perfume del azahar. Hemos mordido unos limones poco maduros; se aplacaba de pronto el primer sabor, intolerablemente ácido; luego, sólo quedaba en la boca un perfume inverosímilmente delicado. Es un lugar de estupros, de asesinatos, de pasiones abominables; uno de esos jardines subterráneos de que nos hablan los cuentos árabes y donde Aladino busca frutas que son piedras preciosas; donde el primo del calender se encierra con su hermana y amante; donde la mujer del Rey de las Islas acude de noche junto al esclavo negro herido al que mantiene en vida con sus encantamientos.


André Gide

 

 

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