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Nevermore
Corrían haciendo zigzags a través de un campo de trigo, felices y contentos, jugando y cantando, escondiéndose de las nubes, riéndose con el sol.
Y de pronto cayeron en un agujero circular y profundo, como oficina de gobierno.
Decidieron aprovechar la ocasión y pagar sus impuestos prediales, renovar su pasaporte, resellar su licencia de manejar, cobrar el cheque mensual de una pensión y tramitar un permiso migratorio.
Hasta la fecha siguen circulando, a la velocidad reglamentaria, por el carril central del periférico y no pueden salir.
Ana F. Aguilar
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