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Lalemburgo

Siendo Lalemburgo una ciudad muy pequeña, se combate la monotonía mediante el cambio constante de domicilio, profesión, parentela y personalidad. El hombre casado que sale de su casa por la mañana temprano, se despide muy amorosamente de su esposa, pues no puede saber cuándo volverá a ella ni, por supuesto, si encontrará en su casa a la misma mujer. Durante el breve camino que recorre hacia su lugar de trabajo, tiene no menos de diez mil oportunidades para cambiar de oficio. Aquí, un seto sin recortar lo llama a ejercer la jardinería, puesto que seguramente el jardinero ha ido a coser las botas de su vecino el zapatero, que a su vez se afana en decorar lo más artísticamente posible los pasteles del juez; allá, una pared manchada por la lluvia le invita, a desempeñar la tarea del pintor, ocupado tal vez en cultivar el huerto del herrero; más lejos, el rumor de una fuente te sugiere alguna imagen poética que armonizaría muy bien con el estilo del deshollinador y, bajo sus pies, la tierra misma se ofrece a la curiosidad científica.

Baronesa de Munchausen (née Rosa María Philfips).

 

 

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