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Mi Primer Amor
Tenía yo trece años.
Ella era encantadora.
iQué digo encantadora! Era una de las mujeres mis bonitas de París.
Pero de eso yo no me daba cuenta. Yo la encontraba bonita—ocurría que lo era extremadamente. Esto no era mis que una coincidencia . . .
. . . Tenía una sonrisa adorable y ojos acariciadores. Y voy a preguntarme, por qué la he amado?
... Soñaba con ella.
¿Decirselo?
Antes la muerte.
¿Entonces?
Probarselo.
Hacer economías durante toda la semana y cometer una locura el domingo siguiente. Hice estas economias y cometi esta locura. Ocho francos: un enorme ramo de violetas. ¡Era magnifico! Era el mas bello ramo de violetas que se haya visto nunca. Me hacían falta las dos manos para llevarlo.
Mi plan: llegar a su casa a las dos y solicitar verla.
La cosa no fue fácil. Estaba ocupada. Insistí. La camarera me condujo al gabinete.
Se estaba peinando para salir. Entre con el corazón en un brinco.
-¡Hola Pequeño! Para que quieres verme?
No se habia vuelto aún. No habia visto todavía el ramo; no podía comprender.
— Para esto, señora.
Y le tendi mis ocho francos de violetas.
- ¡Oh, que bonitas!
Me pareció que la partida estaba ganada. Me habia aproximado a ella, temblando. Cogió entre sus manos mi ramo como se coge la cabeza de un nino y lo llevó. a su bello rostro como para besarlo.
- ¡ Y huelen bien!
Luego, añadió despidiéndome:
—Dale las gracias de mi parte a to papa.
Sacha Guitry